Habla

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En medio de una finca trujillana que ya los griegos cultivaron en la antigüedad, se alza Bodegas Habla.

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12,00€
1. Visita a bodega.

• Visita guiada por las instalaciones de la bodega.
• Degustación de una selección de sus vinos.

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Trujillo - Cáceres

  Reservas: (+34) 668 806 816
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Autovia A-5, Salida KM. 259 Trujillo - Cáceres

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Cuenta la leyenda que el escultor Miguel Ángel consideraba a su Moisés como su creación suprema, al terminarlo le pareció tan perfecto que sintiendo que lo único que faltaba por arrancar a aquel trozo de mármol era la vida misma, golpeándolo con su martillo le dijo: ¡habla!, sintiendo que la única cosa que le faltaba por extraer del mármol era la propia vida. En la rodilla de la estatua se puede apreciar una marca, tal vez del martillo de Miguel Ángel.

En homenaje al genio del Renacimiento se dio nombre a la bodega y a sus vinos; el espíritu de perfección continúa.

En el año 2000 se gesta uno de los proyectos enológicos más vanguardistas de España. Doscientas hectáreas de terreno pizarroso rodeando la bodega en la milenaria tierra de Trujillo. El sueño de recuperar un viñedo que los griegos cultivaron hace más de 25 siglos.

Una iniciativa sin precedentes basada en conceptos científicos y creatifvos radicalmente novedosos cuyas premisas son la búsqueda permanente de la máxima calidad y originalidad.

Desde un inicio hicieron algo más que unos vinos ecelentes: debían ser también singulares y únicos.

Su Arquitectura.
El edificio que acoge sus instalaciones no solo es una obra de arte de arquitectura contemporánea, sino que sobre todo está diseñado con criterios esencialmente funcionales para permitir un flujo de trabajo óptimo y adecuado a las necesidades de elaboración del vino, el cual siempre está en primer lugar de preferencia a la hora de tomar cualquier decisión.

La Esencia.
200 Hectáreas de tierra difícil, finca de pizarra, poco fértil y exigente, pero que sabe cómo cuidar a la planta. Al no recibir suficiente agua, la cepa lucha por sobrevivir y se esfuerza por encontrarla ella misma, da poco, pero lo mejor de si. De esta forma la uva nos contará con sus aromas dónde está plantada. Es la mística de “la esencia”.

 

1. Visita a bodega.
• Visita guiada por las instalaciones de la bodega.
• Degustación de una selección de sus vinos.

- Precio: 12.00 euros por persona. IVA incluido.
- Duración: 2 horas aproximadamente.
- Disponible para grupos de 8 personas mínimo y 18 máximo.

• Precios por persona. IVA incluído.
• Es imprescindible consultar disponibilidad y reservas en el teléfono (+34) 668 806 816 o a través del formulario haciendo clic en "Solicitar Reserva".
• Ofertas sujetas a la disponibilidad de la bodega que EnoVip confirmará via email y móvil entre 24/48 horas una vez realizado el pago de la reserva.
• El precio no incluye el transporte a la bodega ni otros servicios que no estén reflejados en el apartado "Incluye".
• Gastos gratuítos para cancelaciones anteriores a las 48 horas de la fecha reservada. Si cancelas fuera del plazo, se cobrará el 100% de la reserva.
• No olvides indicar en el formulario el número de personas cuando realices la solicitud de reserva para facilitarnos la gestión.

 

Trujillo y su entorno.
La Historia de Trujillo es el resultado de muchas generaciones, de pueblos diversos, de sentimientos encontrados que a lo largo del tiempo han construido una realidad en un amplio territorio en el que esta ciudad se erigió como núcleo principal y centro rector.

La naturaleza de ese territorio resulta fundamental para entender la elección de dicho enclave como asentamiento ya en tiempos prehistóricos.

Los restos arqueológicos hablan de una ocupación temprana de esta zona. Puntas de flechas magdalenienses, perforadores, hachas pulimentadas y pinturas esquemáticas, algunas incluso en el propio berrocal, nos hablan de la presencia humana en épocas prehistóricas, aunque no supongan pruebas indiscutibles de la ocupación permanente de este núcleo.

Las condiciones inmejorables que algunos enclaves cercanos ofrecen para la defensa debido al encajamiento de la red hidrográfica, hace que encontremos en zonas del cercano río Almonte y de algunos de sus afluentes una gran concentración de asentamientos denominados castros, situados en auténticas fortalezas naturales.

El batolitito granítico de Trujillo, más abierto y romo, constituye sin embargo un otero privilegiado cuando se trata de dominar un territorio de mayor amplitud. Además de abundante material de construcción, atesora una importante cantidad de agua que hace posible el establecimiento de población y en sus vaguadas, junto a los manantíos, la vivacidad de las plantas herbáceas resulta clave para el aprovisionamiento del ganado.

Territorio ocupado.
Quizás sea durante la ocupación romana cuando Trujillo prevalece sobre otros asentamientos de su entorno, desconociendo su función dentro de la estructura militar y administrativa de la provincia lusitana en la que se enmarca. Algunos estudios sitúan a Trujillo dentro de la colonia Emerita como praefectura, y aparece, con el nombre de Turgalium o Turcalion, en la calzada que une Emerita con Caesaraugusta.

Son numerosos los restos romanos presentes en el entorno trujillano y en los núcleos cercanos (Villamesías, Santa Cruz, Herguijuela…) que conformarán su territorio, lo que nos indicaría un grado de poblamiento que tendrá su continuidad en época visigoda y en los siglos posteriores.

A partir de la ocupación musulmana, el carácter defensivo de Trujillo se hace más patente. En época califal se construye una gran parte de la fortaleza, los aljibes que en su interior y en la ciudad intramuros encontramos hoy, y quizás también una parte importante de su muralla.

Paso a poder cristiano.
El paso definitivo a poder cristiano tiene lugar en 1232, con la confluencia ante los muros trujillanos de tropas de las órdenes Militares de Alcántara, Santiago, el Temple y Hospitalarios, a los que se sumó el obispo de Plasencia, que reafirma con su presencia sus derechos a una ciudad englobada en la diócesis placentina según su Bula de creación (1189), con amplios territorios y, por tanto, con importantes ingresos para las arcas obispales.

Tras el definitivo paso a poder cristiano, se define el territorio concedido a Trujillo y sobre el que ejercerá su señorío. Un amplio alfoz delimitado al norte y noroeste por el río Almonte, al sur por el Guadiana y el Gargáligas, mientras que por el este, el río Tamuja marca los límites con las tierras cacereñas. Plasencia, Cáceres, las Órdenes militares de Santiago y Alcántara, Medellín y las tierras de Toledo y Talavera conforman las jurisdicciones vecinas de Trujillo, con las que pronto establecerá cartas de vecindad o amojonamiento de límites.

El período moderno.
La entrada en el periodo moderno supuso para Trujillo un tiempo brillante de dinamismo y prosperidad. Durante la primera mitad del siglo XVI y gran parte de la segunda, la población aumentó considerablemente, incidiendo aún más en el aspecto urbano de la ciudad. Las fuentes señalan algo más de 5.000 habitantes durante los primeros años de la centuria, cifra que irá en aumento a medida que avance el siglo. Y todo ello sucedía mientras se ampliaba el horizonte y un nuevo Mundo se abría ante los europeos. América se presentará ante los trujillanos como una tierra de promisión, un destino tentador hacia donde dirigir sus pasos a través de un océano que más que separar, unirá.

La historia de la exploración, de la conquista y la colonización de América estará unida para siempre al nombre de esta ciudad. Los trujillanos participaron en los episodios más sobresalientes y decisivos del descubrimiento y conquista del nuevo continente, proporcionando un importante número de líderes durante los primeros años de contacto. Originarios de Trujillo como Francisco Pizarro, Francisco de Orellana, Alonso de Hinojosa, Diego García de Paredes, Gaspar de Carvajal, Francisco y Gonzalo de las Casas, junto a otros apellidos como Chaves, Monroy, Altamirano o Calderón, salpican una y otra vez las páginas de la historia de América. Exploradores y conquistadores trujillanos, “devoradores de distancias”, recorrerán los vastos territorios americanos y pondrán su espada al servicio de la Corona con el deseo de ganar honra, conseguir hacienda y dejar fama. Junto a ellos, hombres, mujeres y niños, familias enteras trujillanas, decidieron emprender la aventura de la emigración iniciando una nueva vida lejos de esta tierra en otra mucho más vasta que les ofrecía numerosas oportunidades.

Y si el nombre de Trujillo quedó impreso para siempre en la nueva toponimia americana, era también natural que América produjera en Trujillo un impacto más directo, visible e inmediato que en cualquier otro núcleo extremeño. El flujo de nuevas riquezas llegadas a Trujillo se dejó sentir en el urbanismo al financiar la edificación de enormes palacios y casas solariegas, posibilitando la construcción de capillas y hospitales. Las fortunas que los indianos trajeron fueron también invertidas en tierras y les permitió la compra de cargos concejiles así como poder convertirse en señores al comprar algunos de los lugares puestos a la venta por la Corona.

La desamortización de Trujillo.
A diferencia de los Reyes Católicos y de los anteriores monarcas, tanto Carlos I como Felipe II cambian las mercedes por las ventas y Trujillo asiste a la pérdida de una parte de su amplísimo alfoz a raíz de los problemas hacendísticos de la Corona. En 1538, Cañamero y Berzocana compran su independencia a través de cartas de villazgo, ejemplo seguido en 1564 por el lugar de Garciaz. Unos años antes, a través del obispo placentino, Gutierre de Vargas y Carvajal, vecinos notables de Trujillo, entre los que se encontraba algún regidor del concejo y reputados “peruleros”, adquirían de la Corona un considerable lote de lugares de la jurisdicción trujillana.

Esta gran operación desamortizadora, que arrebata a Trujillo algunas de las aldeas más importantes de su tierra, tendría su continuación en el siglo XVII, con la enajenación de otros siete lugares. Frente a ello, fue inútil que Trujillo se movilizara con las únicas armas de que disponía: la diplomacia y el dinero. Ni una ni otra sirvieron y los cuantiosos gastos realizados por la ciudad para salvaguardar su patrimonio se unirán a las continuas exigencias que desde la Corona se efectúan a Trujillo para contribuir a los gastos de las interminables guerras en las que se ve inmerso el reino.

Las dificultades económicas de la Corona fueron también la causa directa de algunos importantes cambios experimentados en el cabildo municipal. Desde 1543, los cargos concejiles fueron puestos a la venta y pasaron a ser detentados en propiedad. Las regidurías se convierten en vitalicias e incluso se transmiten de padres a hijos. Los tres principales linajes que habían controlado el cabildo habrán de aceptar la entrada de “intrusos” en el gobierno municipal.

 

 

IMÁGENES Y VIDEOS

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UBICACIÓN

 

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